sábado, 31 de enero de 2015

Tissa & Yala National Park

Nos movimos a Tissamaharama, coger las bicicletas para recorrer los alrededores i disfrutar de sus campos de arroz, lagos, dagobas...ha sido genial,  aunque un poco matador a pleno sol. También nos encontramos cerca del parque nacional de Yala y conseguir de una vez por todas hacer el safari; no era nuestra primera opción pero al final nos decantamos por ella.
Nos levantamos de madrugada, cogimos el jeep y nos dirigimos al parque, no éramos los únicos, el negocio da dinero y en el parque entran diariamente unos 300 jeeps; una locura!! La visita fue de unas 6 horas y pudimos ver: búfalos, cocodrilos, lagartos, pájaros y algún elefante, nos quedamos con ganas de ver al leopardo pero no tuvimos suerte. El safari estuvo bien pero no fue de lo mejor, seguro hay más parques, y mucho menos concurridos. Yo volví un poco decepcionada pero lo pasamos bien de todos modos.
Los días pasan rápido, Max, el amigo americano que nos encontramos en el tren de Colombo a Ella a nuestra llegada y que ha estado con nosotros todo el viaje,  se ha ido a la capital para volar a India. Nosotros nos movemos a Tangalle, queremos playa.

Ps: la gente local es muy bonita, amable y sonriente.  Mientras esperamos que nos hagan unas panochas, ya entrada la noche, las mujeres nos dan una clase de cingales; nosotros apuntamos todo, claro!! :)

martes, 27 de enero de 2015

Camino a Ceilán

Escribo des de Ella, pequeño pueblo en la ladera este de las montañas y campos de té de la antigua Serendib, más conocida cómo Ceilán o Sri Lanka en la actualidad.
Tres días después de mi llegada noto el famoso jet lag, el reloj biológico del cuerpo debe acostumbrarse a la diferencia horaria; no hay sueño y toca dormir para levantarse temprano mañana si se quiere aprovechar el día.
Gente amable y vida relajada,  los días transcurren al ritmo del pueblo, sólo los famosos tuk-tuks y los autobuses un tanto alocados parecen poner velocidad al ambiente.
Las cascadas de Rawana con sus monos un tanto cabroncetes y un sol de espanto, las preciosas vistas caminando hacia la Ella Rock entre la lluvia, la vida de los pueblerinos a lo largo de las vias del tren,parece que les cortaron el paso y ahora deben andar por ellas y cuidado! cuando el tren asoma todos a un lado,toca saludar a los pasajeros que asoman por ventanas y algunos hasta se balancean por el hueco de puertas inexistentes; muy auténtico, son algunas de las cosas que hacer por aquí.
Nosotros nos alojamos en casa de una familia. No hay mejor manera de introducirse en una cultura que compartir hogar con los lugareños; tuvimos suerte!  Namina, el pequeño de la casa nos enciende hogeras en el patio y ama nos prepara té o nos ofrece alguna fruta de la huerta; delicioso! Tampoco falta el rice curry con todo tipo de condimentos,  no queda nada en los platos; los cinco agradecemos una y otra vez; hay sonrisas y risas en la mesa.
También hemos hecho un buen fichaje: Max, un chico de Estados Unidos que conocimos a la llegada y que se unió a nosotros ya que va viajando solo hace ya unos cuantos meses. Ex militar, con sólo 26 años, luchando en Afganistán y alguna que otra aventura más de esas que sólo pasan en las películas. Nos pasamos el día preguntandole cosas; él es muy humilde y pobre, nos contesta a todo.
No creo que nos quedemos mucho más por Ella, toca moverse y decidir si continuamos hacia el norte o nos dirigimos a las playas del sur: el tiempo nos ayudará a decidirnos.

Ps: tengo unas agujetas increíbles.

Ella-Haputale-Diyaluma

Nos levantamos animados, es lunes y después de un domingo lluvioso de exploración a la Ella Rock,  nos deleitamos con las vistas desde el patio de casa; las mujeres en la ladera recogen té; una estampa preciosa y luce el sol.
El recorrido en tren de Ella a Haputale tiene un encanto especial,  paisajes y más paisajes en un tren de antaño asomada en la puerta con medio cuerpo fuera; genial.
Una vez en Haputale hemos comido algo y hemos cogido un bus local hacia Diyaluma, para ver una cascada de 170 metros de caída. El recorrido ha sido un poco accidentado, el bus iba arriba y abajo y cada vez se iba llenando más y más de escolares; la profe me ha pasado los libros de religión por la ventana del bus, mientras ella entraba por la puerta delantera...un show, al final estabamos un poco mareados.
Después de una hora y poco hemos llegado a la cascada de Diyaluma; increíble,  no había ningún turista y nos hemos permitido el lujo de escalar un poco hasta el pequeño estanque que formaba la cascada al caer.
La vuelta ha sido rápida, no había demasiado tiempo si queríamos volver a casa , así que hemos hecho autoestop y nos ha recogido una furgoneta con música a todo trapo y nos ha dejado justo en el pueblo para coger el bus y después el tren de vuelta a nuestra querida Ella.
Hoy ha tocado dulce para cenar: mango&honey rotti, just delicios!!