viernes, 22 de mayo de 2015

Pushkar

Nos disponemos a pasar treinta y seis horas en un tren;sólo de pensarlo ya me entra de todo.
Lo guay del tema es que al final fue un viaje estupendo, y ¡ni se notaron las horas!
Estábamos en la provincia de Goa y nos tocaba cruzar dos regiones:Maharashtra y Madhya Pradesh para entrar en la región del Rajastán hasta la ciudad de Ajmer para seguir camino hasta el pueblo sagrado de Pushkar, donde nos quedaríamos unas dos semanas.
En Goa nos despedimos de nuestros compañeros de viaje, cada uno iba a su ritmo y si se daba el caso nos volveríamos a encontrar más adelante. Carme, Tom y yo nos montamos en el bus dirección ciudad, para coger el tren a media tarde y embarcarnos en el tren de la diversión.
Entramos en el tren, largo como un día sin pan, y buscamos nuestros lugares. Carme y Tom habían conseguido asiento y cama, mientras que yo estaba en algún lugar de la lista de espera india (los billetes se compran con antelación y puede ser que te quedes en lista de espera y no tengas sitio fijo; ¡hay tanta población! ) y andaba un poco "cagada" pensando que lo más seguro era que me pusieran en algún lugar del tren, con quién sabe qué personajes ( en algunas situaciones ser mujer en india es un poco incómodo; hay mucha energía  masculina concentrada) teniendo que dormir etc. Otra opción era pedir que me pusieran en el vagón de mujeres y todo listo, pero después de todo,no hizo falta mover un dedo, cuando vino el "titi" o revisor, le explicamos la situación y me dijo que podía coger la litera de arriba, con  mis compañeros.  ¡QUÉ ALEGRÍA! y que organización dentro del caos indio...hay muchísima gente en el tren...nos quedamos alucinados y a partir de allí ya todo fue sobre ruedas.
Los compañeros indios de nuestro compartimento (son compartimentos abiertos que conectan entre si a través de un pasillo largo) eran estupendos, muy majos: nos daban de comer, se reían, nos explicaban cosas...y al grupo que habíamos formado se añadió una mujer holandesa que dormía en la litera del pasillo, Facundo, (conocido de Carme en ibiza, casualidad de esas que te quedas flipado, porque estás en india ni más ni menos) que tenía billete en primera clase ( era todo muy aburrido por allí a parte de un frío que pelaba por el tema del aire acondicionado ) y se paseaba por el tren y se quedó, descontando las horas de dormir, todo el viaje con nosotros.  Apareció también un hombre francés ( olvidé el nombre) que iba con una maraca...y allí empezó todo.
Entre una cosa y la otra nos pusimos a charlar y cantar,  hacíamos palmas, la gente asomaba la cabeza, algunos paraban, otros cantaban con nosotros, habíamos armado un jaleo allí dentro que no nos dimos cuenta del tiempo. Nadie vino a decirnos nada, cuando era hora de parar, parábamos y siempre con respeto. Lo recuerdo como un viaje precioso dónde nos juntamos gente bonita que después seguiríamos nuestros caminos.
Puskar resultó ser un lugar precioso, con un lago en medio del pueblo y a su alrededor templos con influencia diría yo musulmana.
Nuestra guest house era muy divertida, todo el mundo se conocia ya que Pushkar es un buen lugar para hacer negocio y muchos viajeros paran cada año para hacer sus compras. Al final nos quedamos unas dos semanas mientras Carme y Tom se fueron a Delhi y yo me quedé para viajar con Peter (conocí a Peter en Pushkar) hacia Rishikeish en un sleeper night bus que era de risa.

jueves, 7 de mayo de 2015

Goa

Y llegamos al paraíso de las fiestas trance: Goa.
Llegamos en temporada ya un poco baja, aunque todavía había movida; no nos quedamos demasiado, sólo dos días para no gastarnos todo el dinero y quedarnos atrapados días y días en el ambiente fiesta; aunque no hubiera estado nada mal, pero a mi con la sordera tampoco me motivaba mucho (solucioné el tema unos días después gracias a unas gotas que me dió el chico de la farmacia viendo mi desesperación).
Nos alojamos en unas cabañas bastante espaciosas, y de hecho ocupamos todo el lugar, éramos unos cuantos: carme, tom, pierre, fran, una pareja francesa y yo.
Alquilamos unas motos para poder movernos con libertad ya que el meollo se concentra en diferentes puntos y es necesaria e imprescindible; todo el mundo va con moto.
Asistimos a un mercadillo en la playa y a otro mercado mucho más grande al cual nos costó llegar una barbaridad de tiempo...tres horas quizás perdidos , siguiendo las indicaciones indias que sólo nos mareaban...pero al fin encontramos el mercado,  abarrotado de gente y con un ambientazo.
Federica y yo nos pasamos el rato bailando groovy en un mini dance floor con los puretas; animamos eso de una manera bárbara y al final no cabíamos; nos meamos de la risa.
Después del show groovy cambiamos de escenario y pasamos el resto de la noche en uno de los pasillos donde habían montado los colegas venezolanos. Carlitos y yo nos marcamos una salsa tras otra, también fran y johan; fue divertido! !
Al día siguiente zumito mañanero y por la tarde fiesta trance en un lugar bonito lleno de personajes. ..y para rematar la noche otra fiestecilla mucho más dark en algún lugar de por allí.