Nos disponemos a pasar treinta y seis horas en un tren;sólo de pensarlo ya me entra de todo.
Lo guay del tema es que al final fue un viaje estupendo, y ¡ni se notaron las horas!
Estábamos en la provincia de Goa y nos tocaba cruzar dos regiones:Maharashtra y Madhya Pradesh para entrar en la región del Rajastán hasta la ciudad de Ajmer para seguir camino hasta el pueblo sagrado de Pushkar, donde nos quedaríamos unas dos semanas.
En Goa nos despedimos de nuestros compañeros de viaje, cada uno iba a su ritmo y si se daba el caso nos volveríamos a encontrar más adelante. Carme, Tom y yo nos montamos en el bus dirección ciudad, para coger el tren a media tarde y embarcarnos en el tren de la diversión.
Entramos en el tren, largo como un día sin pan, y buscamos nuestros lugares. Carme y Tom habían conseguido asiento y cama, mientras que yo estaba en algún lugar de la lista de espera india (los billetes se compran con antelación y puede ser que te quedes en lista de espera y no tengas sitio fijo; ¡hay tanta población! ) y andaba un poco "cagada" pensando que lo más seguro era que me pusieran en algún lugar del tren, con quién sabe qué personajes ( en algunas situaciones ser mujer en india es un poco incómodo; hay mucha energía masculina concentrada) teniendo que dormir etc. Otra opción era pedir que me pusieran en el vagón de mujeres y todo listo, pero después de todo,no hizo falta mover un dedo, cuando vino el "titi" o revisor, le explicamos la situación y me dijo que podía coger la litera de arriba, con mis compañeros. ¡QUÉ ALEGRÍA! y que organización dentro del caos indio...hay muchísima gente en el tren...nos quedamos alucinados y a partir de allí ya todo fue sobre ruedas.
Los compañeros indios de nuestro compartimento (son compartimentos abiertos que conectan entre si a través de un pasillo largo) eran estupendos, muy majos: nos daban de comer, se reían, nos explicaban cosas...y al grupo que habíamos formado se añadió una mujer holandesa que dormía en la litera del pasillo, Facundo, (conocido de Carme en ibiza, casualidad de esas que te quedas flipado, porque estás en india ni más ni menos) que tenía billete en primera clase ( era todo muy aburrido por allí a parte de un frío que pelaba por el tema del aire acondicionado ) y se paseaba por el tren y se quedó, descontando las horas de dormir, todo el viaje con nosotros. Apareció también un hombre francés ( olvidé el nombre) que iba con una maraca...y allí empezó todo.
Entre una cosa y la otra nos pusimos a charlar y cantar, hacíamos palmas, la gente asomaba la cabeza, algunos paraban, otros cantaban con nosotros, habíamos armado un jaleo allí dentro que no nos dimos cuenta del tiempo. Nadie vino a decirnos nada, cuando era hora de parar, parábamos y siempre con respeto. Lo recuerdo como un viaje precioso dónde nos juntamos gente bonita que después seguiríamos nuestros caminos.
Puskar resultó ser un lugar precioso, con un lago en medio del pueblo y a su alrededor templos con influencia diría yo musulmana.
Nuestra guest house era muy divertida, todo el mundo se conocia ya que Pushkar es un buen lugar para hacer negocio y muchos viajeros paran cada año para hacer sus compras. Al final nos quedamos unas dos semanas mientras Carme y Tom se fueron a Delhi y yo me quedé para viajar con Peter (conocí a Peter en Pushkar) hacia Rishikeish en un sleeper night bus que era de risa.
Oxímoron
Simplemente porque muchas veces los límites no son tan claros como pretendemos. En este caso la palabra hace referencia a una figura literaria que difumina las fronteras de significado entre dos conceptos aparentemente contradictorios para dar paso a un nuevo significado. Podríamos aplicar el oxímoron a las fronteras geográficas del planeta y que surgiera así algo mucho más poético y no tan belicoso.
viernes, 22 de mayo de 2015
Pushkar
jueves, 7 de mayo de 2015
Goa
Y llegamos al paraíso de las fiestas trance: Goa.
Llegamos en temporada ya un poco baja, aunque todavía había movida; no nos quedamos demasiado, sólo dos días para no gastarnos todo el dinero y quedarnos atrapados días y días en el ambiente fiesta; aunque no hubiera estado nada mal, pero a mi con la sordera tampoco me motivaba mucho (solucioné el tema unos días después gracias a unas gotas que me dió el chico de la farmacia viendo mi desesperación).
Nos alojamos en unas cabañas bastante espaciosas, y de hecho ocupamos todo el lugar, éramos unos cuantos: carme, tom, pierre, fran, una pareja francesa y yo.
Alquilamos unas motos para poder movernos con libertad ya que el meollo se concentra en diferentes puntos y es necesaria e imprescindible; todo el mundo va con moto.
Asistimos a un mercadillo en la playa y a otro mercado mucho más grande al cual nos costó llegar una barbaridad de tiempo...tres horas quizás perdidos , siguiendo las indicaciones indias que sólo nos mareaban...pero al fin encontramos el mercado, abarrotado de gente y con un ambientazo.
Federica y yo nos pasamos el rato bailando groovy en un mini dance floor con los puretas; animamos eso de una manera bárbara y al final no cabíamos; nos meamos de la risa.
Después del show groovy cambiamos de escenario y pasamos el resto de la noche en uno de los pasillos donde habían montado los colegas venezolanos. Carlitos y yo nos marcamos una salsa tras otra, también fran y johan; fue divertido! !
Al día siguiente zumito mañanero y por la tarde fiesta trance en un lugar bonito lleno de personajes. ..y para rematar la noche otra fiestecilla mucho más dark en algún lugar de por allí.
lunes, 27 de abril de 2015
Gokarna
Salimos de Munnar en autobús, debemos llegar a Kochi, cenar y a las ocho de la tarde coger el tren hacia Karguar, que con un poco de suerte nos dejará en Gokarna ( el tren no siempre hace parada en Gokarna).
El paisaje en bus es muy bonito, dejamos atrás las plantaciones de té y perdemos altura; nos dormimos.
Han pasado cuatro horas y no nos hemos dado cuenta. En India cuatro horas no son nada comparado con las doce horas de media para moverse...
Esperamos el tren y una vez montados nos apañamos el espacio. Los viajes en tren de noche están muy bien, tienes tu litera y con un poco de suerte hasta indios majos y divertidos; se podría hacer un estudio antropológico de la vida en el tren.
Hay muchísimos vagones, tienes que comprar el billete con antelación ya que hay tanta gente que a veces te toca estar en lista de espera y rezar para poder tener una litera donde dormir. No te falta nunca el chai, el café y/o comida de todo tipo. A todo momento pasan hombres gritando rollo mercadillo y así se genera una atmósfera mucho más dinámica; ¡a veces son muchas las horas en tren!
Vemos la estación de Gokarna, no sabemos si el tren parará, así que nos disponemos a saltar (es muy común saltar mientras el tren o bus están todavía en marcha, con velocidad reducida por supuesto), pero no hace falta, el tren para y nos bajamos con normalidad.
Volvemos al sol y al calor, nos toca andar, coger un mini bus y un tuk tuk con el cual nos discutimos por querernos cobrar más de la cuenta. Por fin estamos en "main beach" en un hostal de playa llamado "shiva café".Lugar tranquilo, a pie de playa, con pequeñas casitas con habitaciones agradables, la mía un poco punky...tuve que hacer limpieza porque creo que no lo hacía nadie desde tiempos inmemorables...
No había un plan establecido y nos dejamos llevar por un tiempo dilatado de mar y playa. Nosotros estábamos en la zona más tranquila y cuando queríamos un poco más de movimiento andábamos hasta el otro lado de la playa, a "kutli beach"pasando por un templo en la colina y una fuente de agua natural. Comimos buena pizza y encontramos a conocidos otra vez, con los que ya teníamos contacto en españa y sri lanka; una familia al final.
Personalmente fue una semana un poco durilla ya que me quedé sorda por culpa de un tapón en la oreja y tuve que ir al médico del pueblo, el cual me puso un tipo de ganchillo en la oreja para quitarme la cera. Tuve que volver a los pocos días y al final, me llevé la sordera hasta Goa; mala pata. Y por si no fuera poco, se me cayó el móvil al suelo y me quedé sin pantalla hasta al cabo de unas dos semanas ( por eso no hay fotos...).
Ps: Celebramos el "holi day" en Ankola. Fuimos rollo escuadrón esperando hacer guerra de colores ( fuimos unos cuantos) y sólo bajar del bus ya nos atacaron los hindúes y ya estábamos verdes, lilas, naranjas. ..eramos los únicos turistas y se formó una buena;muy divertido.
Al día siguiente el chico de nuestro hostal me enseñó el periódico de la zona y resulta que salgo en una foto llena de polvo de colores; titular:" los turistas también celebran el holi day con nosotros". ¡toma recuerdo!
jueves, 16 de abril de 2015
Munnar
Llegamos a Munnar, un pueblecito en la montaña voreado por plantaciones de té. La subida con el bus es preciosa y se parece muchísimo al paisage de Sri Lanka. Llueve y toca buscar alojamiento. Dejamos las maletas en casa de un hombre y emprendemos la búsqueda.
Nos llevará unas tres horas antes de encontrar algo para dormir, ¡uf! Recorremos el pueblo de arriba a bajo pero no hay suerte, todo parece ser caro y nos damos cuenta de que Munnar es un lugar turístico, aunque tampoco vemos muchos turistas, será que no es temporada...
Al final y después de una excursión a las plantaciones, ser invitados a beber chai en una casa, ver llover a cántaros, ir en un tuk tuk en pleno diluvio etc, nos decidimos por la mejor opcion posible : "Garden Inn". Tenemos dos habitaciones muy bonitas por 300 rupias, estamos cansados, mojados pero contentos.
El día no se levanta soleado y lloverá intermitentemente, aunque suficiente como para no poder hacer ningún tipo de excursión sin empaparnos ( no vamos preparados para la lluvia), así que viendo el plan, decidimos quedarnos solamente dos noches e irnos hacia Gokarna; sol y playa.
Kattapana
Hacemos el check out temprano por la mañana, dejamos el ashram para dirigirnos en tuk tuk a la estación de tren dirección Kottayam para después coger un bus durante cuatro horas hasta Kattapana donde nos espera Frank, amigo de Tom.
Los trenes en india están muy bien, me gustan ( el baño es otro tema, aunque podría ser mucho peor). Además, todo el rato pasan vendedores ambulantes ofreciéndote todo tipo de cosas: chai, café, palomitas, patatas, bebidas varias, banana frita, a la que estoy un poco enganchada, y curiosamente he descubierto unas "galletas" echas de lentejas que se llaman purris y que por alguna razón hoy las encuentro excesivamente buenas...total que paso el trayecto entre purris y chai. Se está de lujo en el tren y el tiempo pasa rápido: mirando el paisaje, echando una cabezadita, escuchándo música, charlando...
Una de las cosas que me sorprenden de india es que a pesar del caos que parece reinar en el ambiente, existe un orden innerente que, por ejemplo, aunque no tengas ni idea de que bus coger y haya mucho lío, acabas en el sitio adecuado, ¿cómo? ni idea.
El paisaje es precioso, nos dirigimos a la montaña y empezamos a dejar atrás el calor. Pasa el viento por las ventanas abiertas del bus, ganamos altura y la conducción, aunque podría ser un peligro, se mantiene estable y no tenemos miedo ( a veces hay conducción suicida, por eso lo digo).
Llegamos por la tarde a Kattapana y esperamos a Frank aparecer por la estación de buses. Frank es un hombre holandés, casado con una mujer india, Suda. Tom y Frank se conocen de hace tiempo, trabajan en verano en los festivales. Ahora él y su mujer están de vacaciones y nosotros pasaremos unos días en casa de la familia de Suda.
Aparece Frank, no hay duda de que es él, grandote y pelo rizado rubio, vamos, que entre tanto indio canta como la almeja.
Vamos a comprar verduras para tener provisiones para unos días. Resulta que la familia de Suda vive un poco más arriba, así que para llegar debemos coger un jeep ;no se puede bajar y subir cada día porque saldría muy caro.
Los días que vamos a pasar con Frank, Suda y familia van a ser muy bonitos, y estamos eternamente agradecidos.
Llegamos a casa, nos están esperando los abuelos, el hermano de Suda de nombre Sanjún, Suda y una de las hermanas que pasará con nosotros la semana entera cocinando para nosotros junto con la abuelita ( fue imposible convencerlas para que nos dejaran hacer algo...). Nos presentamos y parecen todos muy felices de tenernos en casa, sobretodo la abuelita que nos abraza y besa.
Creo que en estos días hemos aumentado de peso, la comida que nos preparan está deliciosa y por suerte nuestra, probamos platos típicos y dulces. Para compensar la comilona ayudamos a Sanjún en la plantación de cardamomo, cortando las ramas viejas, quitando hojas y recolectando de la flor, el cardamomo. Es un cardamomo de mucha calidad y con un sabor estupendo; vamos a dejarlo secar al sol para llevarnos un poco a casa.
Pasamos los días así, charlando con la familia, ayudando en el campo y jugando con los niños; han venido a vernos los hijos de las hermanas, un encanto.
Descubrimos un poco la zona y Suda nos enseña desde lo alto de la roca, donde queda su antiguo colegio, donde solían jugar de pequeños y nos explica un poco su vida, ya que al estar con un holandés es algo un poco extraño en lo que vendría a ser la cultura india. Suda es un personaje muy gracioso y especial, mujer rebelde, inconformista con las reglas de la sociedad india; me reí mucho con ella.
Y como toca en cada viaje, es hora de partir y se hace un poco difícil; lloramos todos. Hemos pasado unos días muy intensos y para ellos, nosotros, hemos sido un toque de aire fresco en su día a día.
Nos acompañan Sanjún y la hermana al jeep que nos lleva a Tom, Carme, Suda, Frank y a mi a coger el bus, nosotros dirección Munnar y Suda y Frank a pasar el fin de semana en un backwater.
sábado, 4 de abril de 2015
Amma Ashram
Nos despedimos de Sheela y familia, vamos a pasar dos días en el ashram de Amma en Amritapuri. Cogemos el tren dirección Karunagapalli, no recuerdo exactamente cuanto tardó el trayecto quizás unas tres o cuatro horas y después un ratito más en tuk tuk hasta llegar al ashram que fue construido exactamente incluyendo dentro la casa donde vivió desde chiquitita Amma.
Nos disponemos a hacer el check in en la recepción después de rellenar unos papeles con información varia. Carme y Tom no tienen problema, el chaval de la recepción muy amable les entrega las llaves de su habitación, mientras a mi, la india recepcionista que me está atendiendo me da la llave de la habitación ( voy a compartir cuarto con alguien más) empieza a desesperarse poque le pregunto no se qué y empieza a gritarme; muy mal educada....me quedo de piedra ya que estamos supuestamente en un lugar de "paz" y en dos días de estancia, no va a ser el único escándalo.
Vivo en el bloque Amritanjali, y comparto habitación con una italiana y una francesa a las que veré muy poquito. La habitación tiene dos literas y también cuarto de baño, está muy bien y además pagas sólo 250 rupias al día.
Respecto al ashram es un complejo super grande con bloques de pisos para alojar a todos los "visitantes", debotos etc, que viven o quieren pasar un tiempo corto o largo en el recinto.
El ashram se rige por reglas un tanto estrictas para que todo funcione; desde la vestimenta hasta el "seba" ( ayuda desinteresada a la comunidad). En principio, si estás más de dos días en el ashram estás "obligado" a ayudar en alguna de las tareas del recinto que pueden ser des de limpiar platos, servir comida, separar la basura a participar en la imprenta doblando libros de Amma etc, hay muchas cosas por hacer y todo se realiza a manos de los " voluntarios"; no hay dinero por en medio.
El ashram es como una ciudad aunque con un ambiente claramente religioso. Todo el mundo va de blanco y con las mismas ropas más o menos. Y, entrando en el tema ropa, no se pueden enseñar hombros ni rodillas, me voy a la tienda de segunda mano del ashram a cotillear un poco, cuando de repente y sin pensar me quito el pañuelo que cubre mis hombros para probarme algo y la "dependienta" empieza a gritarme a lo poseída: What are you doing???!! You are almost naked!!! Que traducido sería algo así como: "Qué haces!?? Vas casi desnudaa!!...
Total, que me enfadé muchíssimo por la grosería de gritarme sin educación en la mini tienda como si estuviera haciendo top less...too much y después de la india recepcionista ya estaba perdiendo la paciencia.
La energía del ashram por lo general era así de "rara", y coincidimos en esto con Tom y Carme. Muchos de los devotos sólo por el echo de servir a Amma te miraban por encima del hombro ( lejos de lo que ella intenta enseñar a mi parecer) y también gente con problemas mentales ( debías especificarlo en la documentación del check in) y de algún modo flotaba en el ambiente.
Pasando a otro tema, pudimos recibir un abrazo de Amma, aunque hasta esto fue raro. En el main stage se forman dos colas y poco a poco vas avanzando hasta llevar a ella. Tuvimos suerte porque era el último día de abrazos y era sólo para aquellos que habían llegado ese mismo día. La cola iba rápida, aunque una vez llegabas a Amma había mucha gente dándote indicacione. A mi no me dejaron rodearla con mis brazos, me quitaron las gafas me pusieron la cabeza entre sus brazos y ella me repitió unas palabras en la oreja, me cogieron y me quitaron de la cola ( todo muy rápido). Yo no sentí nada especial a diferencia de Tom y Carme que si pudieron abrazarla bien y sintieron una energía bonita y de paz.
En medio de toda esta estravagancia, conocimos a dos chicos muy majos, un holandés (no recuerdo su nombre) y otro brasileño llamado Cae. Pasamos las horas con ellos, charlando y un poco hartos del rollo puritano cogimos un bus hacia la playa y nos pegamos un chapuzón. Estuvo genial el día y la vuelta, al atardecer, en un bus lleno de indios y música india ( hay unos sound sistems que te dejan loco), fue del todo auténtico. Una vez sales del recinto, no tiene nada que ver.
Podría extenderme mucho más respecto al ashram, comidas etc pero no es mi intención. Podéis dar un vistazo a la página web si os interesa: www.amritapuri.org
PS:No se pueden hacer fotos dentro del recinto y así lo respeté. (Pongo alguna sacada de internet).
viernes, 27 de marzo de 2015
Verkala
Llegamos a Verkala y nos toca coger un tuk-tuk para ir a la zona de los hostales en la línea de playa; hace un calor considerable.
Dejamos las maletas en el primer sitio donde preguntamos por alojamiento cargar con ellas quién sabe cuántas horas antes de dar con el lugar adecuado es simplemente una locura y así se evidencia al cabo de tres horas de andar arriba y abajo, estamos agotados, tenemos hambre, sed y hartos de que nos digan que no se puede encontrar nada barato porque aquí todo es "Ayurveda hotel" y parece ser que por eso debes dejarte la pasta por dormir y comer, pero como somos buenos habladores y conversamos hasta con las piedras, al final encontramos el lugar idóneo para nosotros.
Hemos conseguido dos habitaciones en el techo de una casa donde se hacen prácticas ayurvédicas, Sheela, la propietaria es un encanto y aunque su inglés no es del todo bueno nos entendemos y desprende mucho amor; los tres coincidimos.
Nos quedamos en Verkala unas cuatro noches. Pasamos los días haciendo bien poco, Carme y yo estamos resfriadas y no tenemos mucha energía para ir a dar vueltas, así que pasamos gran parte del día en la recepción de la casa hablando con Sheela, tomando chais, hablando de la vida etc. Sheela es una mujer interesante, de familia de tradición ayurvédica y lleva muchos años haciendo tratamientos; nos gustaría aprender con ella. A pesar de su gran vivacidad descubrimos que Sheela está triste, su marido la dejó por una rusa hacía a penas ocho meses, pobre...
También conocemos a diversos miembros de la familia con los que charlamos al atardecer, tomando chai al lado de la tiendecita que vende de todo y no se muy bien cómo, acaban decidiendo que necesito un novio, y el elegido es un tal Philip del cual no tengo ni idea; nos meamos de la risa diciendo tonterías y yo les sigo el juego...
Los días posteriores nos animamos y vamos a la playa a ver la puesta de sol, miramos tiendecitas, nos damos el capricho de comer una pizza con beicon (aquí vamos a dieta vegetariana todos los días) y junto con Tom nos animamos a comprar los billetes de vuelta a casa; ahora ya hay fecha de vuelta.
Entre todas las charlas con unos y otros, pasamos gran parte del día en el chill out del Shiva Garden, conocemos a Sasha, un chico inglés que lleva diez años viajando con Amma ( la mujer india que da abrazos por todo el mundo) él se encarga de grabar todo lo que sucede en sus tours, y dudando días antes de si debíamos ir o no a visitar el Amma Ashram, eso fue una señal para acabar de decidirnos, así que el martes dejamos Verkala para ir al Ashram y con un poco de suerte recibiríamos un abrazo de Amma, era su último día de abrazos antes de empezar su tour por india, australia....