Llegamos a Verkala y nos toca coger un tuk-tuk para ir a la zona de los hostales en la línea de playa; hace un calor considerable.
Dejamos las maletas en el primer sitio donde preguntamos por alojamiento cargar con ellas quién sabe cuántas horas antes de dar con el lugar adecuado es simplemente una locura y así se evidencia al cabo de tres horas de andar arriba y abajo, estamos agotados, tenemos hambre, sed y hartos de que nos digan que no se puede encontrar nada barato porque aquí todo es "Ayurveda hotel" y parece ser que por eso debes dejarte la pasta por dormir y comer, pero como somos buenos habladores y conversamos hasta con las piedras, al final encontramos el lugar idóneo para nosotros.
Hemos conseguido dos habitaciones en el techo de una casa donde se hacen prácticas ayurvédicas, Sheela, la propietaria es un encanto y aunque su inglés no es del todo bueno nos entendemos y desprende mucho amor; los tres coincidimos.
Nos quedamos en Verkala unas cuatro noches. Pasamos los días haciendo bien poco, Carme y yo estamos resfriadas y no tenemos mucha energía para ir a dar vueltas, así que pasamos gran parte del día en la recepción de la casa hablando con Sheela, tomando chais, hablando de la vida etc. Sheela es una mujer interesante, de familia de tradición ayurvédica y lleva muchos años haciendo tratamientos; nos gustaría aprender con ella. A pesar de su gran vivacidad descubrimos que Sheela está triste, su marido la dejó por una rusa hacía a penas ocho meses, pobre...
También conocemos a diversos miembros de la familia con los que charlamos al atardecer, tomando chai al lado de la tiendecita que vende de todo y no se muy bien cómo, acaban decidiendo que necesito un novio, y el elegido es un tal Philip del cual no tengo ni idea; nos meamos de la risa diciendo tonterías y yo les sigo el juego...
Los días posteriores nos animamos y vamos a la playa a ver la puesta de sol, miramos tiendecitas, nos damos el capricho de comer una pizza con beicon (aquí vamos a dieta vegetariana todos los días) y junto con Tom nos animamos a comprar los billetes de vuelta a casa; ahora ya hay fecha de vuelta.
Entre todas las charlas con unos y otros, pasamos gran parte del día en el chill out del Shiva Garden, conocemos a Sasha, un chico inglés que lleva diez años viajando con Amma ( la mujer india que da abrazos por todo el mundo) él se encarga de grabar todo lo que sucede en sus tours, y dudando días antes de si debíamos ir o no a visitar el Amma Ashram, eso fue una señal para acabar de decidirnos, así que el martes dejamos Verkala para ir al Ashram y con un poco de suerte recibiríamos un abrazo de Amma, era su último día de abrazos antes de empezar su tour por india, australia....
Simplemente porque muchas veces los límites no son tan claros como pretendemos. En este caso la palabra hace referencia a una figura literaria que difumina las fronteras de significado entre dos conceptos aparentemente contradictorios para dar paso a un nuevo significado. Podríamos aplicar el oxímoron a las fronteras geográficas del planeta y que surgiera así algo mucho más poético y no tan belicoso.
viernes, 27 de marzo de 2015
Verkala
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