sábado, 21 de marzo de 2015

Anurandhapura

Día de suerte donde los haya. Hoy toca visitar (sin soltar ni una rupia en entradas) Anuradhapura. Esta vez nos queda lejos, como a unas dos horas en autobús desde Habarana pero nos da igual y emprendemos la marcha.
Llegamos a la ciudad, yo un poco mareada del viaje así que nos sentamos a desayunar un poco para coger fuerzas y antes de empezar con el tour ( debemos descubrir todavía cómo ir a la zona que nos interesa) buscamos la "post office"; tengo postales que enviar. Hace mucho calor, andamos unos veinte minutos por la ciudad y preguntando encontramos la oficina, entrego las postales, las marcan y nos vamos.
Nos toca coger tuk-tuk hasta el Mahavihara, así que regateamos y rápidamente estamos ya de camino. Siempre hacemos el mismo procedimiento al llegar a un sitio, así que cada vez lo hacemos con un poco más de rapidez. El truco para poder regatear, es saber de antemano cuantos kilómetros te separan más o menos de dónde estás a dónde quieres ir, así puedes hacer contra ofertas con conocimiento de causa.
Llegamos al Mahavihara donde se encuentra el Maha Bodhi, un árbol sagrado super antiguo y muy preciado por los debotos. El recinto es especial, no hay turistas y los sri lanqueses o sri lanqueños ( no tengo ni idea) han venido de domingueo a rezar, cantar y disfrutar de la energía y la paz del lugar. Ha sido entrar, descalzarme y ponerme debajo del árbol que me he puesto a llorar, así sin más;ha sido muy especial.
Hemos seguido los diferentes caminos, descalzas ¡cómo quema el suelo! Y hemos entrado en alguna que otra dagoba. Hacía mucho calor y nuestra idea era coger unas bicicletas pero no ha habido suerte así que buscando agua aparece un chico vendedor de estatuillas de Buda que sin más se ofrece a llevarnos de tour con su tuk-tuk, gratis, mientras el amigo le cuida la tienda;  aceptamos ¡por supuesto!
Nos vamos hacia el lago Tissa Wewa para ver los jardines , la Isurumuniya dagoba y pasearnos por allí. Vamos con el tuk-tuk arriba y abajo, almorzamos y seguimos la marcha hacia el norte, atajamos y nos plantamos en el royal palace, han pasado tres horas y hemos visto mucho, nos reímos con el compi de viaje (no recuerdo su nombre) es muy amable.
Es hora de volver a la estación de bus; le damos propina al chico por habernos tratado genial y por no pedirnos nada a cambio.
Volvemos a casa con el corazón un poco más grande.

No hay comentarios:

Publicar un comentario