Llegamos a Munnar, un pueblecito en la montaña voreado por plantaciones de té. La subida con el bus es preciosa y se parece muchísimo al paisage de Sri Lanka. Llueve y toca buscar alojamiento. Dejamos las maletas en casa de un hombre y emprendemos la búsqueda.
Nos llevará unas tres horas antes de encontrar algo para dormir, ¡uf! Recorremos el pueblo de arriba a bajo pero no hay suerte, todo parece ser caro y nos damos cuenta de que Munnar es un lugar turístico, aunque tampoco vemos muchos turistas, será que no es temporada...
Al final y después de una excursión a las plantaciones, ser invitados a beber chai en una casa, ver llover a cántaros, ir en un tuk tuk en pleno diluvio etc, nos decidimos por la mejor opcion posible : "Garden Inn". Tenemos dos habitaciones muy bonitas por 300 rupias, estamos cansados, mojados pero contentos.
El día no se levanta soleado y lloverá intermitentemente, aunque suficiente como para no poder hacer ningún tipo de excursión sin empaparnos ( no vamos preparados para la lluvia), así que viendo el plan, decidimos quedarnos solamente dos noches e irnos hacia Gokarna; sol y playa.
Simplemente porque muchas veces los límites no son tan claros como pretendemos. En este caso la palabra hace referencia a una figura literaria que difumina las fronteras de significado entre dos conceptos aparentemente contradictorios para dar paso a un nuevo significado. Podríamos aplicar el oxímoron a las fronteras geográficas del planeta y que surgiera así algo mucho más poético y no tan belicoso.
jueves, 16 de abril de 2015
Munnar
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