martes, 16 de abril de 2013

Una entre tantas tardes


    Debajo de mis pies, el río. A la izquierda campo y a la derecha algún que otro huerto. Un poco más allá, antiguas fábricas de curtidos restan en desuso. Delante de mí, se pasea: la madre con el hijo, el ciclista embutido en mallas fosforitas, las señoras con chándal de “supuestamente ir a correr”, los enamorados, los perros y sus dueños… vamos que la primavera no deja indiferente a nadie; también las hormigas están por la labor y los mosquitos en reunión. Entre mis manos “No tienen prisa las palabras”. 

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