Quien más y quien menos ya sabe dónde he puesto el culito esta vez, pero como de costumbre, no siempre llego a tiempo. Bastaría con un emeil general para todos, pero nunca he sabido escribir obviando las particularidades amistosas que me ligan a uno u otro amigo, así que decantándome por ir de uno en uno no termino nunca y se dilata la tarea en el tiempo...y después de dos meses incomunicada tecnológicamente, vuelvo a casa de vacaciones, enciendo el portátil y hasta me asusta descubrir que habrá ocurrido detrás de la pantalla; he dejado mi vida virtual suspendida.
Decidir instalarme en Ibiza en mayo: hacerme residente, tirar currículums, concretar entrevistas de trabajo y de golpe una llamada: dar un giro de 180 grados a tus planes, dejarlo todo y volar a Ámsterdam para empezar a trabajar en un crucero fluvial ( holanda-bélgica) como recepcionista. Pim-pam!
Lo mejor de todo:
1. Descubrir que la casa semi-abandonada que te has propuesto conseguir con tus amigos en Ibiza lleva el nombre de Edelweiss.
2. FLI-PAR cuando la agencia que me contrata para trabajar en los cruceros con sede en chipre, lleva el nombre de Edelweiss.
¿Cuantas posibilidades hay de que dos cosas sin conexión aparente lleguen a mi en un perído de tiempo consecutivo y lleven el nombre de EDELWEISS?
Sólo sé, ha diferencia de Sócrates, que si no hubiera apostado por Ibiza no habría recibido la llamada. La isla mueve la energía y si es tu momento te echa una cable.
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