lunes, 5 de noviembre de 2012

Capítulo 24


El sábado cambié mi lugar de trabajo en Sagasfeld para, durante una noche, ayudar en otro hotel también propiedad del mismo jefe. Olaf cada año, des de hace 10 años más o menos, celebra una fiesta: la “abba-zappa” dedicada exclusivamente a música de los 70,80 y 90.

El jefe vino a buscarme y me llevó hasta su hotel. Mi trabajo consistía en hacer de camarera, y antes de empezar mi turno de trabajo tuve repasar la carta de cervezas, entre otras bebidas … Suerte que mi compañero de trabajo era Marco, el cocinero que una vez por semana viene a trabajar a Sagasfeld y él no se estresa tanto como yo.

La fiesta empezó a las diez de la noche y se alargó hasta las cinco y media de la mañana: ¡los alemanes beben, y mucho!
La noche empezó tranquila y después se fue animando, y yo me fui espabilando cada vez un poco más, hasta que controlé el tema. Al final era divertido, porque los clientes iban cada vez más borrachos y con ello cada vez más comprensivos.

La técnica fue sencilla: si no entendía algo, les decía que me lo señalaran en el papel o les explicaba que no era alemana y que vivía cerca de Barcelona y bla bla bla y entonces todo iba bien, una sonrisa para finalizar y voilá!!
La verdad es que me divertí trabajando, aunque al día siguiente estaba cansadísima.

Me levanté a la una de la mañana y sólo levantarme, una de las camareras, muy amable, me trajo directamente la comida: gulasch de patata y pollo, o algo así… estaba riquísimo aunque recién levantada…jajajja

Ps: el mes pasado trabajé en la misma fiesta, así que mientras la primera vez estaba cagadita de miedo, esta vez iba mucho más tranquila. 

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