Dejamos Tangalle con un poco de tristeza, ¡hemos pasado unos días geniales! Pero debemos seguir la ruta si queremos ir viendo cosas. Nos dirigimos a Weligama con el autobús y creo que de momento este ha sido el día más duro para encontrar alojamiento, a pleno mediodía. ..¡no quiero ni recordarlo!
Weligama no nos gustó demasiado, las guesthause a pie de carretera no nos hacían mucha gracia y si no tenias intención de aprender a surfear no había mucho que hacer por allí, así que busca que buscarás nos fuimos a Mirissa, el pueblo de al lado, también famoso por el surf y quizás por ello bastante más turístico.
No teníamos pensado pagar más de 1000 rupias por habitación, este es el precio que hemos ido manteniendo durante todo el viaje a pesar de haber tenido que regatear un poco, pero en Mirissa ¡hasta se reían cuando lo decíamos!
Nos separamos para buscar alojamiento y fueron esta vez Carme y Tom los que tuvieron suerte; teníamos cuarto por 1000 rupias en casa de unos locales; estábamos tan contentos y cansados...recuperamos el día por la noche, celebrando el cumple de Monika soplando velas y con una cervecita en la playa. Mirissa por la noche a pie de playa es bonita, con muchos bares con música reaggy y mesas a la luz de las velas, también hay pescado fresco a buen precio, así todo muy romántico.
Estuvimos haciendo el ganso por ahí: fuimos al banco a cambiar dinero, también recorrimos las tiendas de móviles en busca de alguien que le cambiara la pantalla a Monika ya que se le había caído el móvil unos días antes y no funcionaba...y ¡lo conseguimos! Y yo realicé alguna llamada al seguro ya que días antes tuve un pequeño accidente en la playa,total,día de tareas que en estos lugares te ocupan gran parte de la jornada, un poco de playa y a dormir.
Simplemente porque muchas veces los límites no son tan claros como pretendemos. En este caso la palabra hace referencia a una figura literaria que difumina las fronteras de significado entre dos conceptos aparentemente contradictorios para dar paso a un nuevo significado. Podríamos aplicar el oxímoron a las fronteras geográficas del planeta y que surgiera así algo mucho más poético y no tan belicoso.
jueves, 12 de febrero de 2015
Costa sur: Mirissa & Weligama
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