Nos movimos de la costa sur, después de visitar la famosa Galle con su fuerte holandés y su playa contigua: Unawatuna. Poco que decir al respecto. La parte interior del fuerte es bonita y tiene un aire muy occidental rollo el casco antiguo de la ciudad de ibiza, con tiendas más chic y mucho más caro. La famosa Unawatuna está bien, sin más, mucho turista a mi parecer y como siempre el mar bastante revuelto.
Aprovechando que el tren nos quedaba a tiro de piedra, decidimos a lo loco viajar hasta Colombo y de allí coger el tren de noche hacia el norte, cruzando en diagonal la isla. Segunda clase, asiento reclinable y a pasar 8 horas dale que te pego hasta llegar a las 5:30 de la mañana a la estación de Tricomalee, un té con leche o dos y unas galletitas para coger fuerza y empezar a regatear con los del tuk tuk. "Sinjún" fue nuestro camarada y el que nos llevó a un hotel en la playa de Uppaveli donde pasaríamos unas cinco noches sin dar palo al agua. Regatear y regatear esta vez bastante para quedarnos por muy buen precio, aunque también ellos salían ganando porque en esta zona todavía es temporada baja, quizás por la lluvia que cae así, ¡zas! de repente.
Hemos pasado los días en la piscina, no hay nada mejor que tomar el sol mientras te remojas, a veces el calor se hace insoportable y el mar, como de costumbre, está muy fiero; poca gente se baña. Esta vez la playa estaba muy sucia, toda la mierda se queda en la arena y puedes encontrar de todo,¡ los cuervos se lo pasan pipa revoloteando por allí! Da un poco de pena que no se cuide ...dicen que en temporada alta limpian todo y que el mar se vuelve mucho más calmo y turquesa; no estaremos para comprobarlo.
En esta zona se respira un aire un tanto diferente, se deja paso al budismo en mayoría para dar relievo al hinduismo y también a la religión musulmana. Monika y yo fuimos de excursión a Tricomalee en busca de la " post office" para enviar unas postales y en el bus, la calle, las tiendas...todos nos miraban con aire curioso;no vimos ni un turista.
El camino a la "post office" fue divertido, llovía a cántaros y cogimos un tuk-tuk muy majo que nos llevó y nos trajo de vuelta a la estación de autobuses. De camino, presenciamos una ceremonia hinduista en uno de los templos y de paso dimos un vistazo.
La vuelta en bus fue un tanto lenta y caótica.
Simplemente porque muchas veces los límites no son tan claros como pretendemos. En este caso la palabra hace referencia a una figura literaria que difumina las fronteras de significado entre dos conceptos aparentemente contradictorios para dar paso a un nuevo significado. Podríamos aplicar el oxímoron a las fronteras geográficas del planeta y que surgiera así algo mucho más poético y no tan belicoso.
martes, 17 de febrero de 2015
Tricomalee & Uppaveli
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