sábado, 15 de septiembre de 2012

Capítulo 2

Me fascina observar que aunque han pasado muchos años desde que dejé la bicicleta, todavía ¡se conducirla! Una vez lo consigues, el proceso se vuelve irreversible, así que valiente como quién hace la gran hazaña, empuño la bicicleta y me dirijo junto con Isobel, otra chica workaway proveniente de Bath, Inglaterra, hacia Dannenberg a 11 kilómetros de distancia desde Sagasfeld. Una experiencia bonita sin duda, aunque un poco cansada. Ahora los paseos en bicicleta debo hacerlos sola porque Isobel ya volvió a Bath, así que cada tarde durante una media horita empuño la bicicleta y paseo por el bosque.

ps: Hoy, mientras daba el paseo en bici me ha venido a la cabeza nuestro querido Martin Heidegger y su obra “Caminos de bosque”. Sin duda alguna, para dicho título hubo de pasear por un lugar parecido a este, aunque imagino que sin bicicleta.

1 comentario:

  1. em fas molta enveja! m'encanta anar en bici i sempre em proposo agafar la rutina de fer passejos en bici però l'únic que aconsegueixo és que se m'ompli de pols..!

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